La Iglesia Prioral de El Puerto

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sábado, 5 de septiembre de 2015

Al norte: Santiago de Compostela y Porto, Portugal

Mi amiga Jenny e yo actuando, ¡y después al norte!

Como si no hubiéramos viajado suficiente este verano, insistí en ir al norte de España por una semana a finales de agosto.  Todo el mundo sabe que el verano es la mejor temporada allí, porque hay tanta lluvia y hace mucho frío en otras temporadas, y aún a veces en el verano.  Esta vez decidimos ir a Santiago de Compostela, el sitio tan conocido por los peregrinos del Camino de Santiago.

Santiago nublado
 
Con las gallegas
Qué sorpresa, qué sorpresa.  Estaba lloviendo ligeramente y hacía mucho frío cuando llegamos, pero todavía nos quedaba el hermoso y acogedor ático que habíamos alquilado. María, nuestra anfitriona, nos dio varias recomendaciones para restaurantes buenos, y una vez que acabó la llovizna, salimos por el casco antiguo.  ¡Qué belleza!  Y lo mejor era ¡el pulpo a la gallega!

Uno de muchos peregrinos

Placer de pulpo

El nombre Santiago de Compostela viene del nombre del santo, San Iago o Santiago, quien predicaba en Hispania antes de regresar a la Tierra Santa.  Le habían martirizado allá, pero sus apóstoles consiguieron sacar su cuerpo y transportarlo hasta Galicia en un barco de piedra.  Hicieron una petición a la reina para enterrar su cuerpo en Galicia, pero la reina intentó sabotearlos mandándolos a un dragón (que explotó cuando vio la cruz) y dándoles dos toros salvajes para cornearlos hasta la muerte (que se volvieron domesticados cuando vieron la cruz).  Entonces Santiago fue enterrado en Galicia.

La llegada y enterro de Santiago

Los restos fueron descubiertos en el siglo IX por un ermitaño que llegó al yacimiento siguiendo una luz brillante, de ahí el nombre Compostela, del latín Campus Stellae, campo de estrellas.  Santiago apareció misteriosamente durante la batalla entre los cristianos y moros en el siglo XV, disfrazado de caballero blanco y ayudó a los cristianos al triunfo. 

El triunfo de los cristianos

Hoy en día hay más de 100.000 peregrinos que viajan de muchos puntos diferentes para llegar a la impresionante catedral con su altar dorado en el corazón del casco antiguo de Santiago.  El botafumeiro se balancea solamente de vez en cuando, pero lo hacen cada domingo en los años de Santiago, que pasa cuando el día de Santiago cae en un domingo de dicho año. 

Se necesita 8 monjes para balancearlo.
Pincha aqui y aqui para ver el botafumeiro balanceandose (la primera desde el empiezo!)


Vimos varios documentales sobre la peregrinación, el Camino de Santiago.  Todd, Tia, y Sasha mostraron su absoluta falta de interés, no querían probarlo ni por una hora, mientras yo corrí hacia la tienda de recuerdos para comprar varias pulseras de conchas para mis amigas, muy determinada a convencerlas a hacer el camino ¡al menos 5 o 6 días esta primavera!

Pincha aqui para ver una pelicula corta sobre El Camino

La puerta de nuestro ático en Santiago

Desde Santiago fuimos al este a la ciudad amurallada de Lugo.  Es una de las pocas ciudades que todavía tiene una muralla romana intacta alrededor del casco antiguo.

¡Vamos alrededor!

Circunnavegamos la muralla dos veces: una vez en la suave tarde gallega (después un día de sol entero), y de nuevo la mañana siguiente.  Por todas partes había tiendas de yogurt delicioso y estatuas interesantes de su pasado romano. 

Un carruaje moderno

Tomando el sol, la historia, y un yogur

Desde Lugo fuimos a Porto en el norte de Portugal.  Condujimos al sur, siguiendo nuestro (in)fiel GPS, que normalmente nos lleva por senderos pequeños y bizarros hasta nuestro destino.  Y así fue, nos quedamos en minúsculos caminos zigzagueando a través el parque national Peneda-Gerês en ruta a Braga. 

La oscuridad verde

Había lluvia en Braga, por eso cortamos la visita después de admirar las magnificas fuentes que hay en el centro, y salimos hacia Porto.

Braga bella

En Porto encontramos ¡gatitos pequeños en nuestro hotel!  Tia y Sasha se divirtieron mucho jugando con ellos, y esta experiencia solo estimuló sus ganas de tener gatitos en casa, lo que habíamos prometido una vez terminaramos las vacaciones del verano. 

¡Miau, miau, miau!

También nos pusimos morados con la famosa Francesingha, un sándwich denso y compacto hecho de bistec, linguiça, jamón, queso, con un huevo encima y ahogado en una salsa deliciosa.  ¡Mmmm!  Al menos pienso yo; mi familia no estaba tan impresionada. 

¡Ñam ñam!

Porto es la cuna de oporto, el vino de Porto, como son El Puerto, Jerez, y Sanlúcar las cunas de xerex.  El rio Douro corre desde el interior del país, donde crecen las uvas, hasta abajo a través de Porto, donde las bodegas bordean sus orillas.  

Sandeman (visible en medio de la foto) es nuestro favorito
Este sistema de transporte oportuno y el sabor afrutado e intenso de sus uvas ha hecho a Porto famoso a lo largo de los siglos.  De hecho, Porto, cuyo nombre viene del latín, Portus Cale, proporcionó el nombre “Portugal” a su país.  Los ingleses (¡y los españoles!) erróneamente la llaman “Oporto,” porque la ciudad es uno de los puertos mas importantes en Portugal, y “o” significa “el” en portugués.  Desde aquí o porto = el puerto = the port. 

El bonito casco antiguo de Porto durante un día soleado poco común

Anduvimos por el puente alto y paramos para observar los jóvenes atrevidos quienes estuvieron saltando del puente bajo hasta el Douro rápido.  Vagamos por las calles bastantes inclinadas desde la catedral hasta las orillas del rio y de vuelta a nuestro hotel. 

Ellos solamente han saltado de la parte ¡ABAJO del puente!

Al día siguiente visitamos la librería famosa de Lello, un modelo para la escritora J. K. Rowling, quien vivió en Porto dos años.  Parece que ella siguió el ejemplo de Lello para imaginarse una gran parte del interior de Hogwarts.  Esta fama por supuesto ha ayudado mucho a la librería, que tiene ¡una cola exclusiva y billetes especiales de 3 euros solamente como entrada!

Harriet Potter

Aspirantes a Hogwarts

Todd me mencionó unas islas misteriosas frente a la costa gallega, por eso las incluí en nuestra ultima parada.  Las Islas Cies son anunciadas como el caribe español,” y así son, aunque con aguas bastante frías del mar norteatlántico.

Bueno, este agua ¡NO tiene la temperatura del Caribe!
Tuvimos suerte con el tiempo, ganduleando en la soleada playa blanca y saltando (¡rápidamente!) por el agua turquesa mientras la tierra firme quedaba sumergida bajo la niebla.

Belleza en las alturas

Disfrutando el sol

Solamente alcanzas las Islas Cies en barco, y el número de visitantes está limitado a 2000.  Caminamos por los senderos y disfrutamos nuestro pic-nic, y después fuimos en barco de nuevo a tierra firme y a Santiago. 

Tan bonito como las islas del Caribe

¿Ya habíamos terminado con las vacaciones?  Oh no, mis amigas Angeline y Mati tuvieron que soñar con un viaje en grupo a Mallorca.  Una oferta que no podíamos resistir…y estoy feliz que no habernos resistido…¡mirad el próximo blog!

¿Gemelos?





martes, 1 de septiembre de 2015

Las Azores: ¿Porque nunca hemos visitado a mi patria?


De verdad, ¿un erizo? ¡Pensaba que habia caballos en nuestro escudo!

Mi apellido, Rico, es portugués.  Más precisamente, viene de las islas de las Azores, un conjunto de islas a un tercio del camino de Lisboa a Boston, a 1500 kilómetros de la costa de Portugal.  Mi abuelo, Manuel Rico, nació en Stockton, California, con padres portugueses de las Azores.  Su padre, Manuel Rico, murió muy joven con 34 años después de emigrar de la isla de Terceira.  Mi bisabuela, Teresa Pereira, también de Terceira en las Azores, se casó de nuevo con Nestor Maria de Freitas y tuvo al menos una hija más, conocida por mí como “Aunt Lolly.” 

Unos lugareños raros de las Azores

Tengo solo dos historias de estos antepasados:  primero, que mi bisabuelo Néstor nadó de la isla hasta un barco estacionado en la bahía y se escondió cuando era joven.  Una vez que el barco estuvo bastante en alta mar, apareció y le pusieron a trabajar pelando patatas hasta que llegaron a Boston.  Una vez allá, él caminó a través de las calles, hablando portugués hasta que alguien le entendió y le ayudó.  De cualquier manera él ganó suficiente dinero para coger el tren hasta California, y allá conoció a mi bisabuela Teresa.

Camino bonito.  ¿Anduvo mi bisabuelo por este camino?

Otra historia que tengo de las Azores es de mi abuelo, Manuel G. Rico, quien consiguió llegar desde estas raíces tan humildes hasta ser alcalde de su pueblo de Tracy, California.  Una vez retirado, le entró el gusanillo de viajar, y recorrió el mundo, viajando a varios países y mandando muñecas de cada país para mi hermana Suzi y yo, igual que a mis primas Dawn y Dori.  (Él murió muy temprano, en 1968 antes del nacimiento de mi hermana Simone, con 61 años de edad.)  Uno de sus primeros viajes era, en 1957, a la patria, las Azores, donde visitó el pueblo de su madre.  Se reunió con varios parientes (¿tal vez la primera vez?) y regresó con unos puñados de tierra y piedras del jardín de su madre.  Desafortunadamente ella murió antes de que él regresara a California.

La tierra de mis bisabuelos

A mi entender, ni mi padre ni su única hermana, mi tia Dolores, habían visitado las Azores.  Mi bisabuelo solía decirles de vez en cuando, “No regreses a la patria, este lugar te haría envejecer!”   Ni uno de mis cuatro primos, ni siquiera mi primo Doug, quien ha viajado por todas partes del mundo, han visitado las Azores.   Por lo que yo sé, soy la primera de los Ricos en regresar desde que mi abuelo estuvo en las Azores.


Mi abuelo, el alcalde, a la izquierda

Tercera y cuarta generaciones de portuguesa-americanas

No sabía que esperar en estas islas tan aisladas.  Acurrucadas en el centro del mar atlántico, bañado por la corriente del golfo de México, descubiertas en 1432 y establecidas por los exploradores portugueses con ayuda de los flamencos, las aisladas islas volcánicas Azores son verdes y cubiertas de piedras pómez negras, con muros alrededores construidos por rocas de lava.  Los pueblos son extraordinariamente negros y blancos, un estuco brillante con lava negra enmarcando las puertas y ventanas.  

Las aceras, los edificios, las farolas--todo blanco y negro

El follaje es una mezcla cacofónica con pinos, palmas, arces, maleza indígena y flores tropicales, por eso la isla tiene el sentido de ser un jardín botánico enorme.  Las hortensias bordean casi todas las carreteras, floreciendo como explosiones de azul, rosa, y lila. 

Una mezcla loca de vegetación

¡Aun hay hortensias blancas!


Fuimos primero al oeste de Saõ Miguel, la isla mas grande del archipiélago, hasta Mosteiros.  Luis nos dio la bienvenida a su pequeña casa en el acantilado encima del pueblo y nos mostró el estudio, completo con una litera doble para 4 personas.  Una cascada de terrazas procedentes de un jardín enorme corrían cuesta abajo desde nuestro estudio hasta el mar. 

El jardín de Luis

Llovía y hacía frio cuando llegamos—normalmente nunca hace calor en las islas aun en el verano, pero tampoco son muy frías en el invierno, casi nunca menos de 15˚.  (Se dice que hay cinco estaciones en las Azores, las cuatro normales y una especial, donde se puede tener verano, invierno, otoño y primavera ¡en el transcurso de un día!)  Como no hacía buen tiempo para dar una vuelta, fuimos directamente a la piscina natural en Ferreira, solamente a 8 minutos en coche de nuestro estudio, que es calentado por los agujeros geotermales que existen en muchas partes de estas islas volcánicas.  

El bello atlántico azoreano

Esta cala de lava estupenda, cerrada por tres lados con rocas enormes de lava y abierta al mar por el cuarto lado, tiene su agua salada calentada por los agujeros.  El agua entra como parte de las olas, pasa por abajo, calienta bien, y sube de nuevo con las olas.  Podías elegir el calor de la piscina, moviéndote más por el final de la piscina, donde hay agua a 70˚,  o poniéndote mas por el lado del mar donde podías ir hasta mar abierto y agua a 22˚.  Pasamos tres horas en la ligera lluvia disfrutando alegremente la piscina y pasando de calor al mar frio y de nuevo al calor.   Y al día siguiente regresamos para disfrutarla otra vez al sol (igual tan bonita, solo con mas gente). 

A algunos les gusta el calor, a otros les gusta el frio

Un jacuzzi de lava negra manchada de tinta

Pasamos el día siguiente subiendo la caldera enorme de Sete Cidades, un pueblecito metido entre Lagoa Azul y Lagoa Verde.  La leyenda dice que estos lagos fueron creados cuando se enamoraron una princesa y un joven pastor.  El rey no lo aprobó y ordenó que ellos se separaran.  Las lágrimas que ellos derramaban crearon los lagos, cada uno con el color de los ojos de la princesa o del pastor.  Pudimos circunnavegar casi toda la caldera que contiene los dos lagos.

Los lagos de lagrimas

Subiendo la caldera

De Mosteiros fuimos al nordeste a través del norte de la isla, un paisaje más seco y plano aunque todavía verde.  Pasamos por Furnas, parando para ver las calderas humeantes y despidiendo vapor en el centro del pueblo.  

Bueno y lleno de azufre

Quedamos boquiabiertos mirando a unos seis sacos de algo flotando en el agua hirviendo y burbujeando de una caldera, cuando vino un lugareño pasando encima de la cerca y sacando del agua los sacos…¡de maíz!  Los granos habían hecho del color del agua un amarillo intenso, y preguntamos al lugareño que iba a hacer con el maíz.  –¿Qué?—él nos preguntó.  –¿No habeis visto el maíz que podéis comprar en la plaza arriba?—  Fuimos casi corriendo por la plaza, y por supuesto allá estaba el maíz bastante azufrado y caliente. ¡Delicioso!

La olla de la naturaleza

Terminamos las vacaciones en el lado sureste de la isla, con Maria Resendes y su bonita pensión, La Casa de María de Deus.  Ella nos dio la bienvenida a su casa, nos vistieron en batas suaves, puso toallas en nuestros brazos, y nos mandó a Furnas, donde pasamos sin saber la bonita Poça da Dona Beija, un balneario caliente con cinco piscinas distintas y abierto hasta las 23:00.  Nos remojamos en fuego y azufre por unas horas y regresamos a nuestra pensión relajados y con sueño. 

El baño de bellezas

Detrás de la cascada en Poça Dona da Beija

Probando las flores de jengibre con Maria

Al día siguiente María nos preparó el desayuno—unos bocadillos especiales para el día festivo de la Asunción de María—y ella nos empaquetó también un picnic para nuestra próxima aventura:  Nadar con delfines!  Saltamos a un barco zodiac y salimos buscando los delfines salvajes portugueses.  Una vez ubicados, el capitán manejó el barco hábilmente en la trayectoria de los delfines y nos ayudó a deslizarnos suavamente en el mar para nadar como locos en medio de los mamíferos brincandos.  Solo si lo repites 9 o 10 veces, parece de verdad que has nadado con los delfines, aunque tienes el sentimiento de que a los delfines les parece ridículo que los humanos les persigan tan lentamente. 

Listos para Operación Delfin
Marca aqui ¡para ver los delfines!

Esta noche comimos en el restaurant de Tony, famoso por sus caldos que están cocidos en la tierra caliente de las calderas.  El día después anduvimos por el pueblo de Nordeste y pasamos por la Serra de Tronqueira en un camino bruto y salvaje que atraviesa un bosque espectacular. 

Una cascada de agua templada

El sonido de las aves era tan encantador que tuvimos que parar el coche para escucharlo, y después encontramos un lugar para nuestra picnic.  


El bosque misterioso
Regresando por la tarde a la casa de María, ella organizó un encuentro con su vecino José, que tiene una rebaño de vacas lecheras.  Por fin una oportunidad para saber de donde viene la leche… ¡y que deliciosa es tan fresca!

Hasta las vacas son blancas y negras

No es tan fácil sacar leche

¡Gracias por la lección, José!

Terminamos nuestro viaje con una noche más en la Poça da Dona Beija, y después fuimos a Ponta Delgada, y volamos a Lisboa, donde nos esperaba nuestro “Lion Car” fiel.  El coche nos llevó sin problema de nuevo a El Puerto (esto dice algo de un coche de 1997 que está reparado con cuerdas de guitarra y sutura de Kevlar!).  En El Puerto vinieron a visitarnos mi amiga de largo tiempo, Jenny Israel, y sus dos hijas Jesse y Katie.  Ellas llegaron con una guitarra y un ukelele, pues por eso ensayamos unas horas y actuamos en el Bar Conxuro de Valdelagrana. ¡El gran estreno cantando para Tia y Sasha!

Una actuación exitosa

Las niñas eran las mejores

Pero todavía no estábamos listos con los viajes.  Estad atentos para Santiago Compostela, Porto, y las Islas Cies en la próxima blog!

¡Hasta la próxima, Azores!